2009/09/14

¿Preparados para el despegue?¿No? No importa. Despegaremos igualmente.

Los tripulantes se reunieron en la sala de reuniones de la nave, aún en tierra. Faer ya servía café, que todos rechazaban con una mueca de asco. ¿Quién en su sano juicio bebería ese anticuado brebaje en nuestros tiempos? ¡Nadie! A Faer no le importó, su sonrisa decía "vosotros os lo perdéis, más para mí"
Task estaba bastante aburrido, jugueteaba con un robot auxiliar, que más bien parecía un diminuto planeta dentro de la nave, pues flotaba como si la gravedad no existiera para él. Task siempre se decía de que debía ponerle ya un nombre, pero de momento era "Tú, pasame los credenciales" o "tú, pasame el holocrón de datos", siempre era tú y tú. Finalmente lo llamó Tutú. Lo mas raro es que era un droide con bastante personalidad, le gustaba hablar mucho, sobre todo de sí mismo, y era extremadamente curioso, quizá debería arreglarlo antes de que se le cruzaran más los cables (literalmente). Actualmente se dedicaba a ayudarle a termninar el modelo I-832, prácticamente, el trabajo que nunca había acabado, y que probablemente, pensaba con pesimismo, nunca acabaría en condiciones.
Mia estaba loca de contenta, la nave se caía a pedazos y no había nada que se le diera mejor y entretenido que reparar cosas. Estaba de un lado a otro, soldando reforzando, apretando...Aunque de vez en cuando se permitía una miradita a Faer, una miradita de odio, por supuesto.
En fin, lo que quiero decir, es que la reunión que se había convocado, era un rotundo fracaso, pues nadie hacía caso a una figura elegante, aunque demasiado joven, que intentaba llamar la atención de todos mediante carraspeos. Al final puso a reproducir de nuevo la microtarjeta de memorias, para ver si la figura de un funcionario (aunque fuera en holoimagen) les hacia prestar atención.
-Saludos, honorables tripulantes al servicio de Lord Hieronymus-todos al ver la imagen de un funcionario del tirano que se había alzado en el poder, se cuadraron, pensando que era en directo, pero rapidamente se dieron cuenta de que era la misma grabación que acababan de ver hace minutos.
El capitán Juuso suspiró, se sentía el responsable de una guardería. El mensaje se reprodujo otra vez hasta el final. De mientras Faer gesticulaba con la boca haciendo una parodia del funcionario.
-...será su nuevo capitán. No se dejen engañar por su apariencia, su corta edad no ha impedido que sea uno de los mayores genios en Navegación y Mando en todos los dominios de su Majestad...
-Normal que sea uno de los mejores de su Majestad, su reinado no lleva ni dos días.-bufó Mia quitandose la suciedad de la cara con una toallita higiénica. El capitán Juuso estaba fuera de sí ante tan poca verguenza.
-¡Silencio!Ahora que he captado vuestra atención, quiero deciros que estéis listos para despegar ¡En seguida! En cuanto a al Misión que nos concierne, os la contaré en órbita.
Se escuchó una carcajada mal disimulada de Faer.
-Disculpe, milord-comenzó diciendo, poniendo un énfasis burlón en lo último-pero le falta un tripulante. Para ser muy bueno deja usted mucho que desear.
-¿Falta uno? ¡Por la Nebulosa de Orión!¿Quién demonios falta?
-Alian Cradlof.
-Traedlo inmediatamente.
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-Liliam no llores por favor, esto no es un adiós, es un hasta pronto-decía Alian a su hija en la rampa de la nave, entre llanto y llanto.
-¡Yo quiero ir contigo, papá!
-Esto es muy peligroso Liliam, entiendelo. Toma estos créditos y tu chip de identidad, busca la casa de tus tíos, sabes donde está ¿Verdad?
-No.
-¡Si lo sabes maldita sea!
-Vale, si.-dijo triste ella.
El hombretón besó a su hija en la frente, y le acarició los cabellos infantiles. Cuando se dió la vuelta el hombretón para marchar hacia el interior de la nave por la rampa, Liliam gritó llorando.
-¡Dile a mi hermano que lo echo de menos!
El padre paró en seco, atravesado por la frase, por la nostalgia de su hijo probablemente fallecido en combate. El se giró lentamente esperando una explicación de su hija. Y ella lo hizo.
-Sé que vas al mismo lugar donde me dijiste que mi hermano se convirtió en una estrella.
-Yo...lo siento, Liliam. Volveré, lo juro.

Alian entró en la nave. Liliam estaba sobre la plataforma, sollozando, azotada por el viento. Se limpió las lágrimas, y miró la rampa aún abierta.

Iría a casa de sus tíos, como le dijo a su padre, pero iría por el camino más largo. Él no le había dicho que no pudiera entrar en la nave. ¿Quién se iba a dar cuenta de ella?


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