2009/08/29

Uvori Juuso. Aprendiz de capitán

Había sido un trayecto algo corto para su gusto, pues aún tenía los ojos adormilados cuando bajo del deslizador que cargaba con todos sus pertrechos. Caminaba con pasos vacilantes, a menudo guiado por el soldado que llevaba su equipaje.

- Señor Juuso, esa será su nave - anunció el soldado.

El aludido abrió entonces los ojos de par en par. Ya no añoraba el cómodo asiento del deslizador que lo había traído hasta allí.

Contempló la nave, en apariencia algo vieja y destartalada, pero que pronto, bajo su mando, sería una de las mejores embarcaciones al servicio del Lord. Dirigió su mirada al soldado que lo acompañaba. Desde donde el podía ver, captaba un gran tono de escepticismo en su expresión.

Juuso avanzó entre todos los mecánicos, conductores, soldados, nuevos cadetes y demás cargos que se hallaban en la estación, y absolutamente todos seguían sus pasos hasta que llegó a la nave.

Se adentró en ella, intentando encontrar a algunos de los tripulantes que suponía allí dentro, pues escuchaba voces y risas. La primera visión no había sido equivocada: la nave estaba tan dejada y descuidada como dejaban ver. Comenzó a anotar mentalmente todos los cambios que llevaría a cabo, y dejó vagar su enorme imaginación, tan propia de él, sintiendo un extraño cosquilleo en su interior. Tal vez excitación por emprender grandes viajes.

Su primer hallazgo era un cúmulo de ropa con forma humanoide trasteando con la IA de un droide a medio construir, aunque no parecía que pudieran aplicarseles muchas mejorías.

- Debería cuadrarse ante un superior - habló a sus espaldas. El joven Task alzó la cabeza y se volvió a mirar a esa voz, con sus los anteojos enlupados que eran su herramienta de trabajo. - ¡Póngase firme!

Task enseguida obedeció al instante, dejando caer el resto de sus artilugios. Miraba hacia el frente intentando ver la alta e imponente figura que se presentaba como su superior. Buscó de un lado a otro, como siempre de un modo atolondrado, haciendo volar las correas que sujetaban los anteojos en su cabeza, a quién le exigía esa muestra de respeto. Tal vez fuera cosa de los artilugios, hasta que acerto a bajar la mirada para encontrar...

- Ahí va, ¿y el enano? ¿De dónde sale? - preguntó Faer, que pasó por allí con una poco de café en mano.

- Mi nombre es Uvori Juuso, y ¡soy capitán de esta nave desde hace dos horas! - gritó iracundo el capitán. Le lanzó una micro tarjeta de memoria, que Faer se dispuso a reproducir en un lanzador de hologramas.

Ahí contemplaron la orden oficial de uno de los cargos superiores del Lord.

- ... será su nuevo capitán. No se dejen engañar por su apariencia, su corta edad no ha impedido que sea uno de los mayores genios en Navegación y Mando en todos los dominios de su Majestad...

Task miró a Faer, con la boca abierta, mientras que este le miraba incrédulo, con media sonrisa y un atisbo de risa nerviosa.

- Pero... ¿cuantos años tienes exactamente, ena... capitán? - preguntó el alocado conductor.

Juuso se ruborizó levemente antes de contestar: - Acabo de terminar mis estudios, tan solo con 13 años.


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